Hoy que ya es hora,
hoy que ya es noche,
hoy que quiero amarte,
no para hoy,
no para mañana,
no para ahora,
sino para siempre;
Perdona a mi corazón
que solo quiere
y quiere,
y no solo quiere,
verte al alba
del templado amanecer,
sino sentirse seguro
de tu seguridad,
de tu locura,
sin incluir la sensatez,
destinado a seguir
el desarreglo de cualquier razón
si es por ir tras de ti.